Cómo cuidar su vehículo en su próxima visita turística a Buenos Aires

Buenos Aires puede ser una ciudad desafiante en cuanto al tránsito. Lo cierto es que no es fácil conducir en ella, y que se requiere un nivel de cuidado bastante alto para evitar problemas, embotellamientos en horas pico, cortes de avenidas, y un largo etcétera de precauciones más. La mayoría de los turistas del interior del país ya lo saben, pero no está demás refrescar algunos conceptos para manejarnos con mayor tranquilidad en Capital Federal.

El primer consejo tiene que ver con el arreglo de problemas menores. Es probable que los precios en chapa y pintura sean más bajos en Capital Federal que en buena parte del interior, de manera tal que si tiene algún problema en este sentido es conveniente solucionarlo durante su estadía.

Utilice algunas de las aplicaciones que existen para estar informado sobre el estado del tránsito en los distintos puntos de la ciudad. Esto es sumamente útil para el turista que no conoce del todo bien la ciudad. Una zona que, a determinada hora, está relativamente descongesionada, minutos después puede no estarlo. Las aplicaciones ayudan, y mucho.

Seguramente habrá tiempo de buscar un taller sacabollos en Capital Federal, pero la idea es que no lo necesite, y eso se consigue al conducir con suma prudencia. No solo debe respetar las normas de tránsito, sino esperar que los demás conductores no lo hagan. Resulta lamentable mencionarlo, por cierto, pero en el tránsito de Buenos Aires uno debe esperar lo inesperado en el comportamiento vial de los demás.

Tenga cuidado con los sitios públicos donde estacionar su vehículo. Hay barrios de la ciudad en los que no es demasiado dificultoso encontrar un lugar, y otros donde esto resulta prácticamente una utopía digna de Tomás Moro. A veces es mejor gastar un poco más de dinero y dormir tranquilo, que dejar el coche en zonas donde realmente no sabemos si son seguras.

En cuanto a la limpieza de su coche, hay muchas opciones en la ciudad, tanto en lavaderos automáticos como artesanales. Naturalmente, el costo depende mucho de la ubicación del lavadero, es decir, del barrio en el que se encuentre, de forma tal que los precios pueden variar ostensiblemente de uno a otro.

Conduzca con los vidrios levantados, en todo momento. Esto le evitará pasar un mal momento en un semáforo, o por tal caso en un embotellamiento. Los robos en este sentido son moneda corriente en algunas áreas de la ciudad, sobre todo en el centro, y los amigos de lo ajeno han demostrado ser sumamente hábiles para detectar cualquier descuido y sacarle el máximo provecho.

Nuestra idea no es asustarlo, ni mucho menos. Riesgos existen en todas partes, y nadie puede asegurar lo contrario. En todo caso, nuestra intención es que el turista del interior del país que llega a Capital Federal con motivos turísticos, esencialmente para disfrutar unos días, pueda manejarse con cierta cautela en los puntos que hemos mencionado con anterioridad.